Michael Moore acaba de recibir la Palm d'Or en Cannes. Dejándonos llevar por los números de su film anterior ("Bowling for Columbine": 40 millones, en taquilla solamente, a cambio de una inversión de 3.2 millones), sin duda su más reciente documental, "9/11 Fahrenheit", generará cantidades absurdas de dinero para la familia Moore-Glynn y su distribuidor Miramax (M&M).
- Absurdas en proporción a lo que ganó quien subió a montar unas luces o una cámara (seguro no lo merece porque quien verdaderamente toma los riesgos en cualquier producción, la True-Joliwud-Star®, es el empresario). -
Nos parece importante que este personaje, independientemente de los motivos que pueda tener - ¿algún otro negocio correrá mejor bajo tutela Demócrata? - esté publicando este tipo de material. Sin embargo no compartimos la visión optimista de un Hollywood - o un Michael Moore - humanista. Tampoco parece probable, luego de observar la reacción de la derecha estadounidense a algo como "Bowling for Columbine", que muchos Republicanos vayan a firmar "X" debajo del burro luego de un saturday night at the movies.
Quizá haya que mantener en perpectiva que la raíz de la mayoría de los problemas importantes que todavía enfrentamos los habitantes de este satélite (la invasión de un país por otro o el individuo que mata 4 frente a una discoteca) tienen como base las desigualdades materiales, ya sea a escala personal, nacional o cualquiera "de las del medio". Resulta tan responsable quien gana miles de veces lo que gana el humano promedio como la revistica que celebra y fomenta en las filas de los débiles de cabeza el deseo de llevar el tan-escasamente-nuevo-u-original True-Joliwud-Star-Lifestyle®.
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